6 jun. 2017

Tres años sin escribir aquí, aunque he escrito en otros lugares. Mi ritmo ha sido irregular y aunque la compulsión de juntar palabras sigue ahí, ésta es más débil. Me oxido mientras el mundo cambia a mi alrededor, mientras encuentro otras pasiones más allá de juntar letras.

Seamos sinceros: Capa y Espada es otra época de mi vida. Soy una persona que se ancla en el pasado, en épocas más inocentes de mi vida y mantener abierto Capa y Espada es un síntoma de este empeño infantil. Yo ya no soy Scaramouche. O quizás Scaramouche ha pasado a un segundo plano, aunque sigue dentro de mí. ¿Por qué he abandonado el blog? Desidia, mayormente. Aburrimiento. Me cansé de informarme, me cansé del periodismo. Dejé de tener tanto tiempo como antes.

Hay gente que tiene álbumes de fotos, yo tengo Capa y Espada. Este blog es un recuerdo a quien fui, a una época de mi vida llena de fe en el periodismo, de inocencia y de ansia por la cultura. Un ansia que ha depuesto las armas a una vida más... "¿adulta?". No lo sé, reflexiono mientras escribo estas líneas.

Igual la llama se empezó a extinguir cuando vi que cada vez estaba más negro lo de vivir dignamente de escribir. El panorama cada vez está peor y no soy el único que pierde la ilusión. ¿Por qué estoy aquí, desempolvando este viejo álbum de fotos cuando no soy capaz ni de actualizar el nuevo? Ahora siento una sensación distinta cuando me pongo delante de la hoja en blanco: las ideas ya no bullen. Estoy oxidado. O estoy desmotivado. O las dos cosas.

Ando perdido y no sé qué rumbo tomar, o no tengo valor para dar el golpe de timón. Quizás he venido al faro donde vivió Scaramouche en busca de un poco de tierra firme, tierra del pasado. Lanzo desde lo alto este mensaje en una botella, por si queda algún lector. Pronto derrumbaré de nuevo la casa, quizás para siempre. No lo sé. ¿Seré capaz?

Igual algún día enseñaré este blog a mis nietos.

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...y ya veremos qué ocurre después.