23 sept. 2013

Un lunes cualquiera

Imagen de RotteneCards.com
 
Blandiendo el segundo café de la mañana, me topo con la típica noticia con la que, en los tiempos que corren, mucha gente comienza un lunes cualquiera: Un estudio de Intermón Oxfam asegura que dentro de 12 años nuestro país podría tener 20 millones de pobres, lo que representaría el 42% de la población. Woopi-doo.

Este mismo lunes, un lunes cualquiera, me encuentro un post publicado tres semanas antes, un sábado cualquiera, hablando de otra clase de problemas.


"Una experiencia vivida hace unos días me ha llevado a concluir que estoy atravesando una época de un enorme equilibrio espiritual. Sin necesidad de un psicólogo que me lo certifique, porque he tenido una prueba contundente: mi reacción al horror de que un camarero arrojara ¡una copa entera de vino! encima de mi último bolso Gucci. Recalco lo de último porque como tal último es el más querido y lo de Gucci por lo que me había costado. Y ni así me alteré. Bien es verdad que se trataba de vino blanco y creía recordar que el blanco no manchaba y bien es verdad también que el camarero era muy guapo, datos ambos que explican parte de mi extraña respuesta."


Lo que acabáis de leer es un extracto de un post de Edurne Uriarte en mujerhoy.com. Por supuesto, esta pijaza señora tiene derecho a escribir lo que la salga de las narices, así como mujer hoy puede publicar lo que quiera, no me meto ni con el medio ni con la autora. Bueno, con la autora sí, un poquito, por ese primer párrafo rollo first world problems, pero no es el objeto de este post mío hacer sangre.

"Pertenezco es ese grupo de mujeres que una amiga mía llama Barbie Complementos. Y lo asumimos encantadas, nos divertimos siendo Barbies Complementos, no lo vamos a negar, aunque a veces nos critiquen por ello. Piensan algunos que esa pasión por los bolsos debe de tener algo que ver con la exhibición de estatus, como lo de los coches y los hombres, lo de la presunción de poder a través del coche, de su marca y de sus caballos. Puede que sí, que haya algo de eso."

Lo que me ha llamado la atención es el contraste entre la primera noticia que he encontrado sobre la pobreza en nuestro país y el post de Uriarte. Será que sólo llevaba dos cafés y es lunes, y un lunes cualquiera antes del tercer café es un lunes de mierda, pero este tipo de contrastes son los que hacen, junto con otras pequeñas cosas, que los últimos años de mi vida estén llenos de momentos que son una mezcla de epifanía, nihilismo y tantrum.

Estamos de mierda hasta las cejas por todos los frentes en España. No tengo que poner ningún enlace en la frase para apoyar mi aserción, sabéis que es verdad. Ambas realidades conviven, pero ya no se hablan, como compañeros de piso que han discutido. Será que uno de ellos sabe que la actitud del otro es lo que ha traído tantos problemas. O quizás no es su actitud, quizás son sus amigos.

Lo que me choca, supongo, lo que me indigna de todo esto, es que no sé cómo este país no ha estallado ya en llamas cuando unos ven como desmantelan su dignidad hasta dejarlos sin identidad y sin sueños, mientras otros concluyen, si bien con sorna y cachondeito, que la madurez espiritual reside en no pedir la cabeza de un camarero en bandeja de plata por manchar un bolso.

Será que hoy me he levantado con el pie izquierdo. O con el pie de izquierdas.


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2 comentarios:

  1. Esta tía quiere marcha: http://www.abc.es/lasfirmasdeabc/20131001/abci-rojos-contra-gucci-201310010357.html

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  2. El hervor camina.
    Derramar sangre no es remedio, hay que echar a los ineptos y abrir un diálogo de parte de una auténtica representatividad de España.

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...y ya veremos qué ocurre después.