7 nov. 2009

Masones y telepatía

El símbolo perdido - Dan Brown

Tras una ausencia de cinco años después de escribir El Código Da Vinci, Dan Brown ha vuelto con una nueva novela y la misma fórmula. Antes de empezar la crítica del libro me gustaría hacer una defensa del autor. Mucho se ha dicho de Dan Brown, últimamente nada bueno. La crítica y los lectores han sido profundamente injustos con él, por no decir absolutamente hipócritas.

Allá por 2004 Dan Brown era prácticamente una deidad, idealizado por lectores a lo largo y ancho del globo que creían palabra a palabra todo lo que se decía en El Código Da Vinci, sin importarles la advertencia de la primera página que indicaba que es un libro de ficción. Y así se multiplicaron las ventas de la obra en todo el mundo. Pero lo peor estaba por venir.

Brown se convirtió en la gallina de los huevos de oro de las editoriales, que comenzaron una explotación masiva a raiz de el gran éxito de El Código. Aparecieron libros como Las claves del Código DaVinci, Diccionario de El Código Da Vinci o Toda la verdad sobre El Código Da Vinci(títulos reales). Y así hubo un tiempo en el que sólo había dos cosas en las librerías: El Código Da Vinci y autores buitres dispuestos a aprovechar el tirón para hacer dinero con libros escritos a última hora y con una investigación burda y chapucera, por no hablar de que investigaban sobre algo ficticio.

Entonces, un grupo de iluminados de repente se dio cuenta de que El Código Da Vinci era una novela mediocre -¡sorpresa!-. Comenzaron a criticar los “fallos de investigación” de Dan Brown, vil archienemigo de la humanidad que intentaba alejarnos de la verdad ocultándola tras la neblina de la confusión y la mentira. Este fenómeno fue especialmente intenso en España, donde la gente pasó de beber birra viendo Gran Hermano y los fines de semana ir al Carrefour en chándal por la mañana y a bailar reggeaton por la tarde a vestir jerseys de cuello alto y beber vino frente a una chimenea, escuchando a Mozart y discutiendo sobre la profundidad psicológica de los personajes de la narrativa rusa. ¡Qué listos nos volvimos de repente!

Y ahora pasemos a hablar del nuevo libro, El Símbolo Perdido. Dan Brown, siendo un escritor del montón como es y sabiendo que no tiene ni los recursos ni la experiencia de otros autores, suple sus carencias con tramas narradas de manera cinematográfica (aunque a veces algo forzadas) y con misterios que enganchan al lector. Lo oculto siempre ha interesado al ser humano y es lo que Brown explota a conciencia. En este caso, en vez del Priorato de Sión, son los masones.

La otra mitad de los libros de Brown, junto con los misterios y las conspiraciones centenarias es la incorporación de tecnología punta, influencia de la ciencia-ficción más light actual. En este caso, Brown habla de la Ciencia Noética, una rama prácticamente desconocida y criticada por muchos científicos que combina ciencia con poderes telepáticos. Toda esta mezcla hace que el libros sea uno más en toda la carrera de Brown: conspiraciones, ciencia y religión.

El Símbolo Perdido es, como lo fue El Código da Vinci, una novela de ficción entretenida y punto. No es la cúspide de la literatura moderna y adolece de muchos fallos, pero tampoco es pura basura, que es lo que dirán en un tiempo los detractores de Brown. Es un buen producto de consumo para leerlo una vez y punto y disfrutar sin preocupaciones y en eso, el libro aprueba con muy buena nota. Quien busque algo más allá se decepcionará.


Publicado en Lasemana.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

...y ya veremos qué ocurre después.