20 may. 2009

Las humildes moradas de una sociedad sin ánimo de lucro (II)

Desde el último reportaje publicado aquí sobre el palacio de Boadilla, ha aparecido bastante información sobre la polémica concesión y sobre la SGAE en general. El día 18 de mayo apareció en El Mundo un reportaje en el que se asegura que, a priori, la entidad no podría habitar el palacio por haber sido declarado previamente un Bien de Interés Cultural:

"el Palacio del Infante don Luis -obra de Ventura Rodríguez y fechado en 1765- está legalmente protegido para que no se levante ni un solo ladrillo. Fue declarado en 1974 monumento histórico-artístico y tiene la vitola de Bien de Interés Cultural, lo que sólo permite obras de conservación, restauración y mantenimiento."
FUENTE: Elmundo.es

Al día siguiente, descubrimos en el mismo diario lo que ocurrió: el alcalde de Boadilla le hizo una concesión a medida a la SGAE con todo el descaro del mundo:

El Ayuntamiento de Boadilla del Monte le hizo un traje a medida a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) para que resultara la adjudicataria única del concurso abierto por el Palacio del Infante don Luis.

Así se desprende de cotejar el proyecto que presentó por escrito la propia SGAE pidiendo la concesión y las condiciones legales que puso 'ad hoc' el Consistorio a quien quisiera quedarse con el monumento histórico artístico.

Un documento copia literalmente decenas de párrafos del otro y las exigencias que pone la Alcaldía calcan lo que ofrece la Sociedad General de Autores. El plazo para presentarse se abrió el 11 de agosto, aprovechando el verano. Así las cosas, sólo se presentó al concurso público una persona jurídica: la SGAE, que se hizo con la adjudicación del Palacio del Infante don Luis.

FUENTE: Elmundo.es

Esto no es lo único que ha salido a la luz. Echando un vistazo por internet o habiéndose leído los periódicos, se ve que al pobre Eduardo le han crecido los enanos:


FUENTE: Ecodiario.


FUENTE: 20 minutos.


FUENTE: El Diario Montañés


Eso sí, hay cosas que les salen bien, de vez en cuando: les han anulado la multa por grabar sin permiso en bodas. ¿Qué opináis?

Y ahora, vayamos al caso que nos ocupa.

El palacete de Boadilla no es el único edificio que utiliza la SGAE como base de operaciones regional en Madrid. En la capital española, los secuaces de Teddy Bautista se alojan en el Palacio de Longoria, edificio que posee la Sociedad desde 1950, época en que las prácticas de la SGAE podrían incluso ser algo moderno y bien visto y no les había dado el hambre de pelas que padecen ahora. La obra, del modernista José Grases Riera, fue construida en 1902. Aquí una fotillo:



La zona en la que está situada tampoco es mala, la verdad. Para aquellos que no estén familiarizados con la zona, sepan que está al ladito del Tribunal Supremo, para tener más fácil lo de reclutar a jueces para su causa, debe ser; y a un paseo del Ministerio del Interior y del Ministerio de Administraciones Públicas.

Supongo que lo único que impide que este edificio haya sido vilipendiado, sus paredes cubiertas de grafittis y sus ventanas rotas a pedradas, es la indudable belleza del edificio (una amiga dice que "a pesar de todo", es el edificio que más le gusta de Madrid), motivo por el cual ha sido declarado Patrimonio Nacional.

Sí, estos villanos se alojan en un edificio declarado Patrimonio Nacional.

Mirad, hay una cosa buena si se llegan a trasladar a Boadilla del Monte: dejarán libre esta maravilla arquitectónica.

Seguiré con más reportajillos la próxima semana, cuando los exámenes me dejen algo de tiempo.

4 comentarios:

  1. ahoooooo ahooooo

    Si lo leo, pero es que ya no puedo comentar más sobre el tema, esta todo dicho.

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  2. Falta el sonido del viento. A ver, si leer los leemos, pero es que repetir siempre lo mismo...
    No se, podemos comentar como atacar las oficinas sin que los edificios sean dañados (lo antiguo).

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  3. Tranquilos, amigos, si sé que me leéis. Lo único que, entre que yo no puedo actualizar a menudo y que los comentarios escasean, esto parecería un pueblo fantasma si no fuera por el contador de visitas.

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...y ya veremos qué ocurre después.