15 ago. 2008

Píldoras de Frabetti

En el suplemento de verano de Público que empezó en agosto, el escritor y matemático Carlo Frabetti tiene una pequeñísima sección donde sirve pequeños bocaditos de literatura. Lleva unas cuantas en plan cifi y he querido reunirlas aquí en orden de publicación para tener la historia completa y que os entretengáis un ratillo.

Génesis (06/08/08)

Se encontraba mal. Llevaba demasiado tiempo encerrado en su astronave, cruzando en solitario el vacío interestelar. Decidió posarse un momento en el tercer planeta de un pequeño sistema solar de la periferia de la galaxia. Su gravedad era similar a la de su mundo de origen, y su atmósfera era respirable, pero los sensores de la nave no habían detectado el menor rastro de vida en el primitivo planeta, por lo que no corría ningún riesgo de contaminación.

Dio un corto paseo por el mundo yermo y se sintió mejor. Antes de volver a entrar en la astronave, escupió: un minúsculo esputo, un diminuto hervidero de gérmenes, una mancha imperceptible en el suelo terroso y húmedo. Al cabo de unos días, la pequeña mancha seguía allí; incluso se había vuelto un poco mayor…

Cuatro mil millones de años después, el primer hombre se irguió sobre sus patas traseras y contempló las estrellas.


Deus ex machina (07/08/08)

El gigantesco ordenador cuántico, del tamaño de una catedral, contenía toda la información habida sobre la Tierra, y ningún problema, por complicado que fuera, se resistía a su monstruosa potencia combinatoria.

Había jugado (consigo mismo) todas las partidas de ajedrez posibles, había reconstruido todas las batallas de la historia con todos sus resultados y consecuencias concebibles, había leído todos los libros en todos los idiomas e imaginado los aún no escritos, había pintado todos los cuadros, había compuesto todas las músicas, había soñado todos los sueños y revivido todas las vidas en sus circuitos inagotables…

Lo habían construido y programado para contestar todas las preguntas y descifrar todos los enigmas, y por fin, con reverente temor, le hicieron la pregunta definitiva:

–¿Existe Dios?

–Ahora sí –contestó la máquina, y se elevó hacia los cielos.


La paradoja del veraz (13/08/08)

Tras cien años de hibernación, despiertas en órbita alrededor de un remoto planeta. Las coordenadas estelares te confirman que has llegado a tu destino: un mundo de características similares a las terrestres, presumiblemente apto para la colonización, que gira alrededor de una estrella situada a veinte años luz de la Tierra. Aterrizas sin contratiempos en un claro de un frondoso bosque y, tras comprobar que la atmósfera es respirable, sales de tu astronave y te adentras en la espesura.

Llegas a una ciudad en ruinas, invadida por la vegetación. Es evidente que fue construida por una civilización más avanzada que la terrestre, y parece abandonada desde hace mucho tiempo. En el centro de la ciudad hay una plaza, y en el centro de la plaza hay una estatua. Te acercas y compruebas con ilimitado asombro que, sin lugar a dudas, la estatua te representa a ti. ¿Cómo es posible? (La conclusión, mañana).


El espejo de piedra (conclusión de la anterior) (14/08/08)

Algunos años después de tu partida, se descubrió la forma de navegar por el hiperespacio, y el viaje que a ti te ha llevado todo un siglo lo realizaron otros en apenas unos días.

Llegaron aquí los colonos terrestres en sus velocísimas naves, construyeron la ciudad y, como premio de consolación, honraron con esta estatua, en la que ahora te miras como en un espejo de piedra, a la rezagada vanguardia de la humanidad, a la inútil reliquia en que te habían convertido.

Al cabo de unos años, los colonos abandonaron la colonia por razones desconocidas, y nunca regresaron a la Tierra. Tal vez se perdieran en el espacio en busca de otro planeta, o acaso fueran exterminados por alguna fuerza misteriosa.

Y así, tú, que esperabas ser la primera persona en llegar a este nuevo mundo, has sido la última; tú, que querías viajar al futuro de la humanidad, has llegado a un perdido rincón de su pasado.

Un saludo,

-Scaramouche-

5 comentarios:

  1. Me han gustado, historias cortas, y con finales imprevisibles.

    ¿Y dices que es un matemático? Si se hubiera dedicado a las letras puras y duras...¿Qué cojones hubiera escrito?

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  2. Un clasico ensayista de la contrainformación. A mi me encanta "El pensamiento circular", "Yo también soy terrorista" y "El complejo de Frankestein". Son reflexiones bastante cortas y sin dar tantos rodeos como en las columnas de opinión de los periodicos.

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  3. Ensayos de contrainformación?¿
    What??

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  4. Yo tampoco he entendido eso de "ensayos de contrainformación".

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  5. Muy entretenidos, incluso el de "la paradoja del veraz" me ha recordado un poco al final del planeta de los simios, ah, y la "jerga" espacial por supuesto a la mítica frase....
    "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir."

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...y ya veremos qué ocurre después.