8 feb. 2008

Una serie de catastróficas desdichas

Y no de Lemony Snicket, o como coño se escriba. Estos últimos días los dioses han mandado a 4º de periodismo unas cuantas plagas y desgracias que nos han afectado a unos más que a otros y de distinta manera.

Empecemos con la desgracia general: Producción Periodística. Este es el nombre de una de esas asignaturas “por las cuales la gente no se licencia”, según palabras textuales de antiguos alumnos. Pues hicimos el examen el pasado martes. Y cuando entramos en clase descubrimos que, mientras yo colecciono libros y soldados de plomo, Diego Botas, nuestro ilustre profesor, colecciona repetidores. Los tenía de primer año, de segundo año, de los que ya ejercen, incluso de los que estudiaban cuando la UFV era centro adscrito de la Universidad Complutense (1993-2001). Hicimos el examen y rápidamente supimos (al día siguiente), que la inmensa mayoría de la clase formábamos ya parte de la colección. Me sentía como un insecto atravesado con un alfiler, clavado a un cartón, expuesto en el despacho de Botas, anónimo entre anónimos… pero no soy el que peor parado salió.

Al menos, no se me quemó la casa, no como a mi compañera María. El lado positivo del incendio es que se libró de hacer el examen. No presentado es menos vergonzoso que Suspenso. ¿El incendio? Bueno, aunque la casa está “inhabitable”, la chica tiene a alguien arriba al que le cae muy bien, porque su habitación estaba intacta. Ahora está viviendo provisionalmente en casa del novio.

Luego está Laura. Fue una de las cinco personas que aprobó el examen de Producción… a cambio de suspender una asignatura de su título por llegar tarde al examen, ya que Botas consumió más tiempo de lo que debería. Parece ser que el otro profesor se puso a gritar y actuó de manera irreflexiva. Aun dejando entrar a Laura (no había más remedio, después de que Botas “defendiera” a la chica), el tipo buscó las vueltas necesarias para suspenderla, a ella y a otra chica. Moraleja: no importa que apruebes.

Y luego me entero de que hay un follón montado entre la Complu y la Paquito por no sé qué de unas plazas de Medicina. Me informaré mejor esta tarde y haré próximamente un post con una opinión sobre el asunto. Ahora me espera mi consuelo por el suspenso en forma de sándwiches de Rodilla, uno de los pequeños placeres de la vida.

No me apetece escribir más por ahora. Un saludo,

-Scaramouche-

6 comentarios:

  1. Anónimo9/2/08 19:07

    jaja!! Botas siempre te peta ehh! aunque nunca lo disfrutamos!
    No os preocupeis que en septiembre os la sacais.. hacemos grupos de estudio lo que sea.. pero Vosotros no sois coleccionables!! jeje
    Un besicooo
    Laura

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  2. No te preocupes que profesores peculiares coleccionistas de cabezas de alumnos tenemos todos alguno. El nuestro se llama Jesús María Rebollar y hace que el Hombre del Saco parezca una hermanita de la caridad a su lado.

    De todas formas, ya es mala suerte que todas estas cosas siempre se nos acaben juntando en época de exámenes.

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  3. Solo puedo decir, que tenemos días y días, y que tambien pasamos por épocas inaguantable, pero solo podemos hacer una cosa, tirar p'adelante

    Ánimo, que nunca esta todo perdido

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  4. Madre mía, qué profesor tan destructor...

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  5. Otro placer de la vida es el Capuchino del Cafe Gijon arrrrrrrrrr.

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  6. Yo estudié Perodismo en la Complu y veo que las cosas no han cambiado mucho... Por cierto, ¿qué te parece el tema del canon digital? En mi grupo de amigos nos ha sentado fatal que el PSOE lo apruebe. Desde luego, el 9 M lo van a notar... UN beso.

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...y ya veremos qué ocurre después.