29 feb. 2008

El famoso debate Zapatero-Rajoy, brevemente

Bueno, ya iba siendo hora de hacer otra entrada, que hace más de una semana que esto está abandonado.

Como todos sabréis, el pasado día 25 de febrero, se televisó en España el primer debate entre los dos principales candidatos a la presidencia de España en quince años. Ya es un poco tarde para opinar, pero bueno, me parece poco decente no opinar sobre un suceso que se suponía iba a ser tan importante. Así que voy a hacer como si lo que vi aquel día hubiera sido un debate de verdad y lo voy a comentar. Brevemente.

¿Y por qué digo que lo del 25 de febrero no era un debate? Porque un debate tiene esta estructura:

-¿A dónde vas?
-Patatas traigo.
-¿Patatas traes? Usted dijo que durante su legislatura no iba a traer patatas, que iba a traer manzanas.
-No, eso fue una teoría que ustedes sacaron a través de sus medios. El gobierno dijo que habría una patata en cada casa y para cada familia.
-No es cierto, porque…
Etc.

Lo que vimos fue lo siguiente:

-¿A dónde vas?
-Patatas traigo.
-¿A dónde vas?
-Patatas traigo.
-¿A dónde vas?
-Patatas traigo.
Etc.

Es decir: ninguno de los candidatos rebatió al otro prácticamente en ningún momento. Se aferraron a unas líneas de hierro confeccionadas durante semanas y el debate se quedó en una repetición de lo que llevamos escuchando durante cuatro años.

Los análisis de la prensa, los esperados: El País y Público dicen que ganó Spock y ABC, La Razón y El Mundo dicen que ganó Popeye. Y parece que los sondeos más neutrales dan una pequeña ventaja a Zapatero, pero habrá que ver. Para mí, no ganó ninguno. Los dos perdieron una buena oportunidad de sacar a lucir un poco su retórica. Pero claro, estamos buscando oro en una mina de carbón. Tengo que decir que vi más cómodo a Rajoy que a Zapatero, sobre todo a medida que avanzaba el debate, pero Zapatero lo compensaba con numerosas cifras y con una telegenia aplastante con respecto a Rajoy. Y si no me creéis, haced la prueba: bajaos el debate de internet y quitarle el sonido: votáis a Spock, porque el otro, entre los sudores, los tics y esa mandíbula extraña…

Y con esto y un bizcocho nos vamos al debate del día tres de marzo. De momento los partidos han dicho que no van a variar su estrategia. Cosa que, evidentemente, es falsa, un burdo farol que no se lo traga nadie ni en la calle Génova ni en Ferraz.

Ahora un poco de mi vida: hoy me he comprado el último de Harry Potter y he encargado a una librería de Valencia un libro que hacía tiempo andaba buscando. Lo que he leído: Fragmentos de Honor y Barrayar, otras dos novelas de Lois McMaster Bujold. Ya está. Eso es todo por hoy. No me apetece escribir, y llevo así varios días. Me siento un poco inapetente. Otro día os hablaré de cómo me he dejado barba y de un maravilloso debate (y eso sí que era un debate) que mantuve con un amigo sudamericano “iberófobo” en Youtube.

Un saludo,

-Scaramouche-

1 comentario:

  1. En líneas generales, estoy de acuerdo en tu valoración, aunque en lo que se refiere a los “tics” de Rajoy, no se le puede culpar a alguien que sufre algún trastorno físico de ese tipo. Puedo equivocarme, pero puede ser alguna secuela del accidente de coche que tuvo hace años, quien sabe.

    Centrándome en lo del debate, la verdad es que puedo comprender como Manuel Marín se retiró de la presidencia del Congreso con estrés postraumático (claramente exagero).
    No saben otra cosa mas que echarse en cara los errores del otro, aún siendo estos de hace mas de ocho años, y sin dar ninguna propuesta. A pesar de que el debate de esta semana mejoró algo al respecto (no lo vi entero), francamente, el oír las mismas cosas que dicen en los mítines solo me hace pensar que esta idea del “cara a cara” ha sido una pérdida de tiempo y de dinero (un plató solo para eso tiene tela).

    Sobre las opiniones de los periódicos, según tenía entendido, tanto para el primero como en el segundo debate, todos estaban de acuerdo en que ZP había ganado, incluido El Mundo (por algo menos). De hecho, hasta un compañero de la universidad que es de las juventudes del PP opina lo mismo, mencionando además que el candidato popular estuvo demasiado blando en el de esta semana.
    A eso le llamo un buen votante, el cual sigue una tendencia política determinada, pero es capaz de ver los defectos y errores de la misma, a diferencia de otros tienden a dogmatizar lo que se dice (los propios candidatos).

    Un saludo....Good night and good luck.

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...y ya veremos qué ocurre después.