31 oct. 2007

¡Iä, Iä!

Escribo esto en la intimidad de la noche, en mi casa. Si muero, cosa que es bastante probable, quiero que esto quede como testimonio de mis memorias y de los horribles conocimientos que me persiguen sin posibilidad de escapar de ellos.

Aquella tarde hostil en que los cielos traían el frío propio de la agonía del otoño entré en la sobria y amplia cafetería, a escasos minutos del comienzo mis labores como estudiante de periodismo en la Universidad de Miskatonic. Recuerdo vívidamente la tranquilidad con la que atravesé la puerta aquel día, la sonrisa y el saludo que le dediqué a una bella muchacha de primer curso, el ánimo henchido con el que iba afrontar las clases. Y recuerdo la velocidad con la que todo aquello se esfumó, arrasado por un fantasmagórico e ignominioso pasado, desgarrado por las retorcidas manos de la locura, diluido por lo que había de yacer eternamente... "pero con extraños eones...". No podía ser y sin embargo era.

Ante mí se encontraba, indiferente, pasando totalmente desapercibido entre los mortales, un rostro familiar. Un cultista que conocí en el pasado, un pasado en el que mi ambición y mi curiosidad juvenil -hoy extintas por el horror-, me llevaron a investigar una terrible secta durante meses. Pero la verdad que empezaba a alzarse, ciclópea, en el horizonte, me hizo huir y volver atrás en mis pasos, a enterrar todo lo que había averiguado para no volver a saber de ellos jamás. Para intentar rehacer mi vida olvidando el terrible conocimiento que había almacenado.

Durante aquellos días en los que pensaba que iba a publicar una de las portadas más importantes de la historia del Arkham Advertiser, conocí a un cultista de... ah, es igual, jamás comprenderíais los horrores que presencié. Dejémoslo en un cultista de una horrible secta. Parecía que no estaba muy convencido, quizás estaba horrorizado por lo que hacía, y durante un tiempo él estuvo en contacto conmigo, a través de nuestras bitácoras. Cada nuevo artículo que leía en su bitácora me conducía un paso más hacia la locura y la oscuridad... discúlpenme los que lean esto por el misterio que encierran mis palabras, pero es mejor que por su propia cordura y existencia sea así. El caso es que un buen día, sin ningún aviso previo, desapareció. Según tuve noticias, su propio culto acabó con él. Ante la amenaza que sentía hacia mi propia seguridad, decidí guardar todo lo que sabía y había recopilado para mi gran reportaje... y no volverlo a ver nunca más.

Intenté huir de mi pasado, pero mi pasado estaba ahí. Meses después. Sin dar ninguna noticia. No podía ser no... ¿o sí? ¿Qué decía aquel libro? "Incluso la muerte puede morir..." No, no podía ser. Pero era. Ahí estaba. Sentado, comiendo distraidamente. No recuerdo de donde saqué el valor para no salir corriendo, ni el atrevimiento para acercarme a él. Cuando sólo estaba a unos centímetros, fijó sus terribles ojos en mí. Tras una pausa sólo dijo:

"SICKBOY P'FTANG RLYEH"


La locura comenzaba de nuevo... intentaré seguir escribiendo si mi psique me lo permite.

7 comentarios:

  1. Soy Adrián, espero que esta cuenta me dure, y asi me ahorro de escribir siempre la misma introduccion...

    Referente a los escrito... me recuerda, y eso que no he leido nada, a un relato tipo Kthulu, o como se escriba.

    Me has dejado con la intriga de saber más, asi que, la próxima entrada sobre el tema, no des tantos rodeos coño XD

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  2. ¿Es ficción o realidad? Miedito me da...

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  3. Uuuhhh... he ahí el misterio... ¿habré resucitado realmente a un blogger? ¿le habré despertado de su sueño eterno? ¿o será una visión más provocada por mi locura?

    Como dirían en el tomate "en breves instantes..."

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  4. Extraordinaria tu narración y su cojunta inmersión.

    Sublime.

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  5. Estimados mortales todos:

    Después de años meditando en las altas cumbres del Himalaya noroccidental, me digno a bajar de las alturas para reunirme con vosotros. Dicho de otro modo, vamos, que me alegro de escribir de nuevo en el blog de mi querido Scaramouche ¡que me ha dedicado un artículo! Cielos, no me lo puedo creer...

    La maldición lovecraftiana que como bien apuntas, fueron mis primeras palabras simplemente se debió al platazo de macarrones que llenaba mi boca y me impedía articular nada coherente...

    Bueno, pues eso, que saludos a todos, todos, y a partir de ahora podrán verme de nuevo en acción como corresponsal de guerra de aquí el maestro de este blog.


    Mis reverencias.

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  6. Por cierto, maese espadachín, he finiquitado mi blog. En él encontrarás explicaciones y el texto de despedida; pero tranquilo, que sólo estoy librándome de equipaje.

    Ah, y saludos de Cthulu, que dice que a ver cuando nos pasamos a echar un PRO.

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  7. Pues eso era, señores: Sickboy ha vuelto al mundo de los vivos y va a volver a dar guerra.

    ...en próximos episodios...

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...y ya veremos qué ocurre después.