26 may. 2007

Memorias del Caribe (4ª parte)

Entre tanta historia de exámenes, trabajo y demás quehaceres académicos, he podido terminar una entrada que empecé a elaborar hace bastante tiempo, pero no llegué a terminar. He aquí una nueva entrega de “Memorias del Caribe”, la serie que tuvo tres partes hace dos meses cuando viajé a Punta Cana, y lo hago con el objetivo de preveniros de ciertas bebidas que pueden hacer que se te vaya la olla a Camboya, como diría Joaquín Reyes.

Mamajuana: Bebida afrodisíaca con sabor a líquido de frenos.
Sí, amigos, la bebida por excelencia, junto al ron, de la República Dominicana (o “de los República Dominicana”, como diría Ángel) es la Mamajuana. Omar, nuestro guía nos avisó de los efectos que tenía en el organismo guiri (el nuestro) la ingestión de una cantidad considerable de este elixir. Menos mal que el dichoso mejunje no sabía bien, porque si no hubiéramos muerto o algo peor.

La siguiente historia está basada en hechos reales como la vida misma. Habla de personas afectadas por la Mamajuana, que luego se avergonzaron de su comportamiento cuando se vieron grabados en vídeo. Esto es lo que ocurrió una noche en el Hotel Bávaro Princess, en Punta Cana.

Era una noche tenebrosa y oscura como el historial de multas de Farruquito, y estábamos Ales, Luismi y un servidor a punto de caer en coma después de una dura jornada de descanso absoluto en la playa. Cuando ya estamos casi en fase REM oímos como aporrean nuestra puerta de manera salvaje. Claro, yo que he visto el videoclip de Thriller chopocientas veces, pues lo primero que temí fue que se tratara de una horda de zombies que querían comerse nuestros cerebros. Casi acierto. Yo estaba ya en un sinvivir y en calzoncillos en el sobre, y Ales (o Luismi, no lo recuerdo) abrió la puerta de nuestra habitación (desarmado, por cierto). Apenas giró el pomo de la puerta entraron dos entes con forma femenina que, en un primer momento, pensé que eran dos Banshees –espíritus de mujeres condenadas a vagar por la tierra profiriendo horribles gritos de lamento-. Detrás de ellas entró la figura de un hombre. “Ya está, éste es el nigromante que las ha invocado. Estamos muertos”, pensé.

Cuando mis ojos consiguieron enfocar a las dos manifestaciones del más allá que entraron primero (una estaba subida al sofá y otra gritaba a Ales), me di cuenta de que eran nuestras dos compañeras Teresa y Belén, considerablemente ebrias. Y el nigromante no era otro que Alberto, otro compañero, bastante cocido también. Bien, ya no estábamos en peligro de muerte, pero el dantesco espectáculo que estaba a punto de producirse esa noche marcaría para siempre mi existencia. Hablemos de estos mangurrianes.

Dicho de manera piropesca (Teresa, va por vos), a Teresa le pilló un poco tarde la canción de Prince The Most Beautiful Girl in the World, título que sin lugar a dudas ostenta esta semidiosa. Por cierto, que tiene la voz igual que Prince cuando canta (es broooma…). Espero que no le importe que haya cogido una foto de su space en la que sale especialmente guapa para que veáis...

En cierto momento de éxtasi borrachil, se acercó a la cama desde donde yo miraba acojonado por los gritos y botes que estaba dando y tiró de las sábanas para descubrir mi semidesnudez. Ahí me emocioné. Digamos que era igual que en mis fantasías si obviamos que no se presentaba en ninguna de las versiones de mis sueños, por citar algunas:

a) Teresa va vestida de colegiala y me dice “He sido una chica mala, merezco que me castigues”.
b) Teresa va vestida con lencería negra y mientras me mira a los ojos se mete en mi lecho y me esposa a la cabecera.
c) Teresa no va vestida en absoluto.
d) Etc, etc, etc...

Pues de todas estas posibles opciones, la que eligió la chica fue la siguiente: “Teresa va completamente vestida, me saca de la cama y me dice que me vista, que nos vamos de marcha, mientras no deja de destrozarme los tímpanos a base de berridos”. En ese momento fue cuando quise despertar de Matrix. Pero en lugar de desconectar, me vestí, aturdido por lo rápido que se había esfumado el sueño.

Si Teresa es un portento de mujer, Belén no se queda atrás ni mucho menos. Las opciones de fantasía sexual con Belén y Teresa A LA VEZ son demasiado amplias como para citar aquí una muestra fiel al espectro de posibilidades que mi perversa imaginación puede elaborar. Simplemente actuaba igual que Teresa, añadiendo al repertorio algún otro baile “Tango-tecno-grunge-deathmetal”.

Y el grupo se completaba con Alberto. Con él no tengo fantasías sexuales, pero es un chico que me cae muy bien y esa noche iba con un pedal cuyos efectos conoceremos a continuación. No tengo ninguna foto del sujeto aislado, es una pena... él se va a librar.

Pues estos tres sujetos nos sacaron de la habitación del hotel, entre incomprensibles palabras, gritos y otros ruidos varios, para llevarnos a un antro del que ya he hablado aquí: Mangú. Pero aún no conocíamos el lugar ni sabíamos donde estaba. Nosotros estábamos muertos de sueño y dijimos que ni de coña íbamos a Mangú; que si querían que nos mamáramos, íbamos a la recepción, nos mamábamos y nos íbamos a dormir que estábamos al lado. Entonces se produjo una escena curiosa.

“Si os tomáis los chupitos, no vamos a Mangú”.
Acordamos que primero iríamos a la recepción del hotel y que luego les acompañaríamos a Mangú. Luismi, Ales y yo ya éramos conscientes de que no íbamos a cumplir nuestra parte del trato, así que se nos tenía que ocurrir algo para darles esquinazo en el momento adecuado antes de que nos devoraran o algo por el estilo...

Gracias a que no conozco a nadie en la República Dominicana, no experimenté una sensación de vergüenza ajena demasiado fuerte cuando llegamos al bar de la recepción. Los pocos turistas que rodeaban la mesa miraban ojopláticos a las dos mujeres y el hombre que acababan de entrar sudorosos, profiriendo toda clase de sonidos con la garganta y pidiendo alcohol como auténticos energúmenos. Si en el camino hasta la recepción ya sospechábamos que se habían metido algo suministrado por Vicentín, nuestras sospechas aumentaban a pasos agigantados ahora. Alberto nos exigía que nos emborracháramos en ese mismo instante o no se qué de nuestras madres. Ni corto ni perezoso, se tumbó sobre la barra y dijo: “tres de lo más fuerte que tengas para estos”. El camarero puso cara de “allá tú” y sirvió tres chupitos con algo azul dentro. El de Luismi parecía algo que podía ser perfectamente una mezcla de Mistol y Blue Tropic, el mío tenía un color negruzco parecido a la tapa de una alcantarilla; y el de Ales tenía un nada tranquilizador tono intermedio... los tres nos acercamos la bebida a la nariz a la vez, y a la vez dijimos “ni de coña. Esto os lo bebéis vosotros”, dijo Ales. “Venga, si nos lo bebemos, venís a Mangú”, dijo Alberto... estaba visto que no se darían por vencidos...

Entonces Luismi intervino: “Que sí, que sí: que si os tomáis eso, no vamos a Mangú”. “En serio, ¿os venís?” “Que sí, hombre, os lo he dicho, que si os lo bebéis, no vamos a Mangú”. “Vale pues nos lo bebemos”. Y dicho y hecho, señores: se tomaron aquella bazofia destructora de estómagos. Aunque hay una versión que las implicadas defienden: ellas no bebieron, sólo fue Alberto, ellas lo echaron en una maceta o algo así. Creo que nos hubiéramos dado cuenta, pero bueno... lo que habrá que hacer es pasar las cintas donde está grabado una y otra vez lentamente, como en los partidos de fútbol.

Intentaron arrastrarnos al antro de perdición una vez más después de la anterior escena. Rechazamos de nuevo la oferta y decidieron irse ellos solos caminando cocidísimos por un barrio de mala muerte donde si ya nos echábamos las manos a la cabeza por el día, a esas horas tenía que ser como el Bronx. Nos quedamos con mal sabor de boca y decidimos salir del hotel para buscarles e intentar que volvieran porque no estaban en condiciones. Tras un rato de búsqueda infructuosa, nos dimos la vuelta y nos metimos en nuestras camitas, aunque no dejamos de darles toques que, por problemas del operador, no llegaban a coger...

Podía relatar algunos pormenores más de esta historia, pero ya se alargaría demasiado. Sólo deciros que uno o dos días después (no recuerdo muy bien) nos tomamos justa venganza. Ya os hablaré de esto más adelante...

Hacía tiempo que no escribía sobre el viaje de Punta Cana. Quedan algunas cosas más así que habrá más entregas...

Y los gambiteros de clase, si leéis esto, haced un comentario, mamones...

Un saludo,

-Scaramouche-

PD: El gran casting de colaboradores está empezando a dar frutos. Os mantendré informados, amigos ¡HU-HA!

12 comentarios:

  1. Hice caso a Lucinda y cambié el color de las frases destacadas de rojo a marrón. La verdad es que tenías razón, querida: queda mejor así.

    ResponderEliminar
  2. Menudas juergas que os montais. Anda que ir borrachos por esos países tiene delito, aunque sabiendo el color de esos chupitos no se como pudisteis seguir vivos, y mas sabiendo como calientan la carne allí.
    Suerte que no os quedasteis sin vuestros monederos, como mínimo.
    ¿No os vendieron farlopa ese día?.


    Respecto a las fotos.....¿no has dicho en mas de una ocasión que era un "Diosa"?. ¡Muy mal por rebajarla!.
    La verdad es que te comprendo perfectamente (¡¡cabrón con suerte!!): Dices diosa y te quedas corto amigo.
    Sería verla por la calle y saludarla en plan galán del XVII-XVIII (beso en mano y arrodillado), y defenderla a "CAPA Y ESPADA" si hiciera falta.
    La otra no se queda atrás, que conste.

    Pues poco mas que añadir.Con todo lo que has puesto y te queda, solo te falta hacer un libro recopilatorio (edición de bolsillo).

    Un saludo.

    P.D: ¡¡Hoy ya formo parte del club de los veiteañeros!!.

    ResponderEliminar
  3. Soy Adrián,

    Ya he terminado de leer esta crónica sobre tu viaje a Punta Cana, creo que la venganza ya me la contaste

    Un saludete

    ResponderEliminar
  4. Teresa, mira cuanto piropo te suelta este caballero. ¡Coméntale algo, anda! ¡No rompas tantos corazones!

    ResponderEliminar
  5. Carlos amor, gracias por lo de semdiosa, no se que sería de mi sin tus piropos... Corroboro tu explicción de la noche y juro solemnemente que la mamajuana tenia LSD o algo por el estilo, porque la sensación no era normal.
    Te quiero mucho!!
    Teresa

    ResponderEliminar
  6. Y yo quiero y te venero, ¡oh, mi Diosa!...

    Belén, cosa guapa, anímate y escribe algo...

    ...o ya escribirás cuando suba a Youtube "Punta Cana on Jeep: Highway to Hell".

    Besos a las dos.

    ResponderEliminar
  7. Informador Anónimo28/5/07 21:33

    MANOLO... SÍ, MANOLO,... PODEMOS CONFIRMAR, DESDE LA SALA DE EDICIÓN, QUE SÍ, EFECTIVAMENTE, HUELE A ALCOHOL.

    En el vídeo se aprecia con bastante claridad que sí se tomaron los chupitos. Al menos Teresa, sí, y Belén casi seguro que también. No nos intentéis tangarr, chicas.

    ResponderEliminar
  8. Soy Lito, no se que me pasa ultimamente con la cuenta de blogger pero siempre esta rota y no me deja acceder (desde que cambiaron el formato).
    Como dice Pisa eres un cabron, sabes que claramente que tengo riesgo de infarto, hijo de puta, y tu, y tu, osas a ponerme a prueba, que me acaba de dar una taquicardia, coño.
    De aqui a la quinta parte de "Borrachos del Caribe" ¿no?
    Por cierto, te queria decir una cosa, a todos, soy fan de Rick Astley, no se que me a pasado pero es la realidad, oh de mi, ¿cuantos "never gonna give you up" habre escuchado ya?. Jajaja es cierto, jajajajaja.
    PD: Scaramouche, ya se lo que estas pensando, no soy tonto, XD.

    ResponderEliminar
  9. ¡Confirmado entonces! ¡Teresa, Belén y Alberto se tomaron los chupitos! Lo sabía... la primera versión de la ingestión de la cosa azul es verídica.

    Lito, mírate eso. ¿Y qué ocurre con Le Tribun? Está muerto, man. Suprime el blog o continúa, my friend.

    ResponderEliminar
  10. En tres palabras peque: "ERES UN CRAK" (MaRy)

    ResponderEliminar
  11. Ehhhh que lo de colar fotos de chicas guapas en bikini ya sabes que es reclamo seguro, ¡no vale!

    Al final tendré que subir mi foto envuelta en una glamourosa bata de guatiné con flores...

    ResponderEliminar
  12. No es mala idea, Lucinda. Haré lo propio con mi pijama rollo Arturo Fernández...

    ResponderEliminar

...y ya veremos qué ocurre después.