22 abr. 2007

"La victoria del Sol": penoso camino.


Hola, amiguitos. Hoy vamos a hablar de “La victoria del Sol”, un montón de hojas con letras escritas por Tomás Alfaro Drake. ¿Y por qué? Porque deseo evitaros las ganas de introducírselo por cierta válvula haciéndole el mayor daño posible a su autor. ¿Y cómo haré esto? Quitándoos las ganas de comprarlo. Ya sabéis que me gusta cuidar de vosotros.

Pocas cosas que decir sobre este... “esto”, de lo que me examinan en breve, y en poco tiempo conoceré a la persona que lo perpetró.

¿De qué va?
Básicamente, trata de un pobre niño que un día pregunta a su padre cómo hemos llegado a saber que la tierra es redonda y está situada en un brazo de una galaxia llamada Vía Láctea. Su padre castiga la interrupción de la lectura de su periódico martirizando a su hijo (y posteriormente a toda su prole) con una charla interminable que dura un buen número de días, meses... Es decir: TODO el puñetero libro. Así aprenderá a no molestar a su padre. A lo largo de este calvario desfilan con pelos y señales todos los modelos astronómicos desde la antigüedad hasta la edad contemporánea, todos los astrónomos y sus vidas, y no deja levantarse a los niños ni para ir a mear. El padre es un sádico, pero Alfaro no es menos cabrón y decide que va a joder a los lectores contándole las vidas cotidianas de los personajes de la familia, la cual a partir de ahora llamaremos “familia Telerín”.

¿Y qué tal está?
Pues mirad: a nivel didáctico está muy bien porque aprendes cosas interesantes sobre astronomía... hasta cierto punto. Cuando me explica los “epiciclos” y las “órbitas menores”, pues me importa un bledo. Sigo sin comprender por qué nos han mandado este libro para Historia de Occidente.

A nivel de novela es una mierda como un piano. ¡Qué digo como un piano! ¡Como el órgano de una catedral! Para muestra un botón: las primeras líneas del prólogo, donde se nos muestra al pobre niño protagonista del vía crucis posterior ya crecidito, superado el trauma. Ojo al diálogo, que es para mear y no echar gota:


-¡¿Quién sería el imbécil que inventó estas malditas pajaritas?! Por lo menos, Ana, podrías haber dejado que me pusiese una de gomas.

-No seas pesado, Juan. No todos los días va uno a la Academia a recibir el Premio Nobel.



Como habéis podido comprobar, la tensión, la violencia dialéctica y la intriga capturan al lector desde la primera página. Es notable el recurso de 5º de Primaria de “no todos los días va uno a recoger un Premio Nobel”, a la altura de reflexiones del calado intelectual de “¡oh, claro que podemos ir en helicóptero, olvidaba que soy millonario!” o “caspita, podemos huir de los malos en el coche que había dejado aparcado en la puerta con esa intención”, o, por ejemplo “venga cariño, no te preocupes, no todos los días se adquiere un M16 para matar a tus compañeros en la Universidad de Virginia: ponte guapo”.

Tan sublime dominio de la literatura costumbrista no puede hacer de un libro sino lo que esta obra es: una chusta reseca. Es ya una práctica entre los desgraciados que tenemos que leernos estas casi 400 páginas saltarnos las partes de la familia Telerín. No porque no apreciemos la belleza de los sencillo, sino porque nos interesa más la parte que tenemos que aprendernos... no, es mentira: también es porque los Telerines son insufribles y repelentes hasta el colapso.

En definitiva: este libro es un arma de destrucción masiva y no lo que buscaban los americanos en Irak. Interesante hasta cierto punto, sí, pero poco más. De fácil lectura por el lenguaje que utiliza, pero de un interés literario de –25 Fahrenheit más o menos. Es, por así decirlo: un libro de texto decorado. Lectura obligada para los que sufran de estreñimiento.

Tomás Alfaro “in person” viene al próximo taller de poesía, dentro de dos semanas. ¿Debería decirle algo (más suavecito que lo que hay aquí escrito)? No sé.

Un saludo,

-Scaramouche-

7 comentarios:

  1. Soy Adrián,

    Joder...cuando quieres no dejas títere con cabeza, ¿eh?.

    Pero bueno, luego culpan a los videojuegos de todas las acciones violentas de sus hijos, pero no tienen en cuenta de que algunas lecturas que te obligan durante el colegio y la ESO, y en tu caso en la universidad, tambien pueden dañar a la mente humana, todo es una conspiración para hacer que los comentarios de "el hombre del abuelo patxi" y "el hombre que ganaba más que el hombre que solo ganaba 300€", nos parezcan absurdamente normales dentro de los absurdos que son... joder que lío, mejor no sigo diciendo nada.

    Solo te digo, que si te pide opinion, dísela, respetando, pero a cuchillo ^_^

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  2. ¡Jajaja! ¡Donde metes al OVNI de Roswell en la conspiración! La verdad es que sí hay lecturas que te ponen un poco violento.

    Lo cierto es que he continuado con el dichoso libro y he de reconocer que quizás me pasé un poco con el análisis. Seguramente me pilló un poo cabreado o algo así, porque la verdad es que, quitando las partes de la familia Telerín, es bastante llevadero e incluso ameno.

    Así que envío una disculpa al señor Alfaro por mi saña. Las cosas como son. De todos modos esto tampoco quiere decir que sea un buen libro...

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  3. Querido colega y sufridor de éste "libro"....

    Ya intercambiamos experiencias en la cafetería de la Uni, pero creo que te has quedado corto, jolín; con la de cosas que hay que comentar....

    -Lo de las pagas, el sistema más extraño y menos al caso que cualquier otra cosa que yo halla leído.
    -Los esterotipos que representa cada hijo: Carlos el "pragmático", Pepe el "rebelde", Luisa la "sensible"...Dios casi vomito con estas puntillas....
    -Las cenas, comidas y demás costumbres locales son muy interesantes y didácticas. Nótese el fino sarcasmo que desprende la anterior frase.

    Y eso. Que lo acabé con gusto, vamos. Una última cosa ¿Qué sentido tiene el final?¿Qué más nos da que no recoja el premio Nobel? El personaje de Juan no está desarrollado en la "novela", con lo cual su destino y sus acciones son extrañas para nosotros, puesto que no le conocemos apenas como lectores...

    Aaa jugar.

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  4. Definitivamente, he de decir que me pasé con la crítica del libro...

    Seguramente estaba encolerizado, iracundo, cansado o algo así.

    Quizás una carta abierta de disculpa a Tomás Alfaro no estaría demás, porque, ahora que lo pienso, el libro está bastante bien. De hecho me ha gustado.

    ¡Y que digan que no tengo arrestos al reconocer mis equivocaciones!

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  5. Romario Guardiola Stoichkov15/5/07 22:13

    ¿Que te pasaste? ¡Madre mía que sobrada de post! A mí la familia "Telerín", como la llamas, también me parecía repelente, y por supuesto acabé saltándome las partes dedicadas a ellos. Pero por lo demás, la temática era muy interesante. Se nota que el autor sabe mucho de lo que habla. Tomás Alfaro no será un Gabriel García Márquez, pero por lo poco que sé de él me parece un crack. Recomiendo el libro, pero, eso sí, me parece más adecuado para estudiantes de ESO que para universitarios.

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  6. No me queda otra que darte toda la razón del mundo, Romario Guardiola Stoichkov: me he pasado tres pueblos. He sido totalmente injusto con este libro y prometo rectificar la mala obra que fue mi veredicto...

    Es lo que pasa cuando uno se levanta un día con el pie izquierdo y la lengua como una bolsa de Peta Zetas...

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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...y ya veremos qué ocurre después.