30 dic. 2006

Más Idhún

Como he comentado esta misma mañana en el artículo “Matar orcos vuelve a estar bien visto…”, me he bebido en dos días el primer libro de la trilogía Memorias de Idhún: La Resistencia. Y he vuelto a sentir lo que sentí cuando leí las Crónicas de la Dragonlance: que estaba atrapado, dulcemente atrapado, adicto, obligado a pasar una página detrás de otras, a saborear la historia. Y, diré además, que (respiro profundamente) considero la trilogía de Laura Gallego una obra mucho mejor que la de Margaret Weiss y Tracy Hickman.

Para empezar, la obra huye de los tópicos. Las Crónicas están bien, pero es un topicazo en sí mismo: un grupo (demasiado grande) de héroes se enfrentan a un mal para salvar el mundo. Y, lo cierto es que Idhún cumple esta condición que parece fundamental en las novelas de fantasía. Pero tiene unas diferencias fundamentales. Los personajes (muchos menos, lo que permite profundizar en ellos) se ven envueltos, a partir de un suceso trágico, en una lucha que no es la suya y que no pueden ni siquiera abarcar sus dimensiones. Ni siquiera está en su mundo, la Tierra, sino en Idhún.

Entonces, ¿por qué luchan? Porque algo les ata a Idhún. Pero los protagonistas, en un principio Jack y Victoria no saben que puede ser lo que les une con ese mundo. En la primera novela de la saga se narra la historia de cómo los personajes se conocen a sí mismos, descubriendo qué son y cual es su destino. Es una novela en la que no se producen grandes batallas (sólo una, más bien una escaramuza), sino luchas personales, duelos. A veces Jack y Kirtash, Victoria y Kirtash, a veces los personajes inician un conflicto interior que les muestra débiles hasta que consiguen hacer de esa debilidad su principal fortaleza.

La historia gira en torno a tres personajes: Jack, Victoria y Kirtash (Christian). El triángulo que forman es tan fuerte que Laura Gallego ha podido crear una historia de fantasía sin los elementos básicos de este tipo de historias (grandes batallas, dragones sobrevolando constantemente los cielos…), sino sólo con ellos tres. Este tridente es tan fuerte que la historia se desarrolla en la Tierra, no en Idhún, que supuestamente es el mundo fantástico, como Krinn o la Tierra Media. Esto es un mérito, amigos: una historia acerca de un mundo de fantasía fuera de ese mundo. Por eso la obra es tan especial e infrecuente, y eso es precisamente lo que engancha.

Dije en su momento que parecía un elemento común en el género fantástico en España la “dualidad de mundos”, por así llamar al fenómeno que contempla el desarrollo de la historia en dos mundos: la tierra, el mundo real, carente de fantasía, frío y tecnológico (lo que es ahora, vaya); y un mundo fantástico, que bien puede ser otro planeta, otro plano de la realidad, un mundo onírico, etc, mágico, donde todo es posible. El primer libro cumple esto, sólo que dos de los principales protagonistas no conocen ni pueden viajar a Idhún. Y en cambio, Idhún es tan importante para ellos que deciden arriesgar sus vidas por salvarlo.

Comencé ayer el segundo libro: Tríada. Comienza justo donde se quedó el anterior y éste sí se desarrolla en Idhún. ¿Será tan bueno como La Resistencia? De momento me está enganchando también… pero está empezando a ser como las Crónicas... y eso no es malo, ojo. Pero ya no sería Idhún.

Veremos.

Aprovecho también para copiar una entrevista a Laura Gallego que viene en el suplemento Babelia de hoy de El País. La escritora catalana responde a las preguntas de un crítico (especie conocida por su nombre científico: “Filiputi Pedantis”), un especialista en la obra (un friki), un escritor (Joan Manuel Gisbert, veterano también en el género fantástico) y de un lector.

Laura Gallego:“La fantasía supone el último acto de rebeldía”

EL CRÍTICO
VICTORIA FERNÁNDEZ

PREGUNTA. Lleva casi 13 años (desde los 15) metida de lleno en el mundo de Idhún. ¿Qué supone cerrar la trilogía?

RESPUESTA. Por supuesto, echaré de menos este mundo y estos personajes, pero creo que van a seguir vivos en mi imaginación, así que dar por concluida la trilogía no ha sido tan duro como había supuesto. Supone, por otro lado, la posibilidad de comenzar nuevos proyectos. Y, aunque siempre lo echaré de menos, sé que todavía tengo muchas otras historias que contar.

P. ¿El contacto directo y continuo con sus lectores a través de su página web ha influido en el desarrollo de sus novelas?

R. En el caso de Memorias de Idhún, sí. Porque estaba recibiendo comentarios mientras escribía la segunda y la tercera parte de la novela, y eso me ha ayudado a darme cuenta de si quedaba algún cabo suelto, o algún personaje no estaba bien definido... De todos modos, la historia en sí no ha cambiado, y mucho menos el final. Mis lectores saben que yo tenía claro desde hace años cuál iba a ser el destino de todos los personajes y cuál sería el final, por lo que en ese sentido sus sugerencias no me han afectado.

EL ESPECIALISTA
ANABEL SÁIZ RIPOLL

P. En Idhún ha creado un universo nuevo, lleno de seres y escenarios fantásticos. ¿Por qué cree que sus lectores están tan ávidos de historias que, en apariencia, nada tienen que ver con ellos?

R. Creo que la clave está en la magia y en la aventura. La posibilidad de vivir aventuras ha tentado a los jóvenes desde que el mundo es mundo; y nuestra sociedad prácticamente ha matado esa posibilidad. La magia, por otra parte, rompe esquemas. Un mundo con magia es un mundo donde -en teoría- todo es posible. Vivimos en un mundo muy tecnológico, muy científico, y es normal que la gente busque en los libros algo diferente, mágico, místico o sobrenatural. Va con la esencia del ser humano. Pero también creo que las historias de fantasía fascinan más a los jóvenes porque suponen su último acto de rebeldía contra el mundo adulto que les dice: "Pon los pies en la tierra, eso no es real". La facultad de imaginar, de fantasear, es algo profundamente humano, como lo es la risa o el lenguaje, pero el mundo en el que vivimos, tan pragmático, a menudo desdeña la fantasía por no encontrarle "utilidad" o por considerarlo algo más propio de niños o adolescentes. Por otro lado, en mis libros en concreto, mis personajes son muy humanos. Sean elfos, magos, vampiros o unicornios, sufren, lloran y aman, y tienen dudas, y no siempre aciertan en sus decisiones. Esto hace que los lectores se sientan más cercanos a ellos.

P. Detrás de sus novelas hay un dominio de la literatura caballeresca y fantástica, ¿Cómo se documenta? ¿Qué proceso sigue al escribir?

R. He leído mucha novela de fantasía y también literatura caballeresca, es un bagaje que ya lo tengo bastante asumido. Soy consciente, por ejemplo, de cuáles son los tópicos de la novela fantástica, qué cosas me gustan y cuáles no, de modo que sé cuándo estoy manejando esos tópicos y cuándo los estoy rompiendo, o dándoles un enfoque diferente. A la hora de escribir una novela, primero dejo que la historia vaya creciendo en mi cabeza. Me gusta decir que escribir una historia es como hacer un puzzle. Hasta que no tengo todas las piezas o la mayoría de ellas no empiezo a escribir.

EL ESCRITOR
JOAN MANUEL GISBERT

P. Qué comentario tiene a la frase tópica, en mi opinión falsa: "La realidad supera con creces la imaginación".

R. Es un camino de ida y vuelta. Creo que a veces leemos en los periódicos o nos cuentan historias que no se nos habría ocurrido escribir porque parecen inverosímiles; pero, de la misma manera, la realidad tiene unos límites físicos que la imaginación no tiene. Podemos crear mundos paralelos, construir un futuro alternativo o dar vida a personajes fantásticos. Pero la imaginación necesita ser alimentada por la realidad. Eso es lo que nos decía Michael Ende en La historia interminable. Sin el mundo real, Fantasía muere; pero sin Fantasía, el mundo real se convierte en un mundo mucho peor para vivir.

P. ¿En una página genial se podría lograr la misma intensidad que en 999 páginas continuas?

R. Sí, lo creo. A eso juega la poesía, sin ir más lejos. Pero creo también que cada historia necesita un espacio para ser narrada; algunas cosas se pueden contar en muy pocas líneas, y otras necesitan muchas más páginas. A mí, por ejemplo, me gusta mucho desarrollar a los personajes, conocerlos y verlos crecer.

EL LECTOR
CARLOS DÁVILA

P. Con el mundo de Idhún ha logrado una elaboración muy compleja, tanto en lo que se refiere a su fauna y su cultura como a su geografía, ¿no ha tenido la tentación de seguir aumentando más o sentir miedo de sobrecargarlo?

R. La ambientación es importante cuando creas un mundo nuevo, pero no hay que olvidar que es una novela, no una enciclopedia. Intento dar detalles y pinceladas que hagan que el lector visualice fácilmente el mundo en el que se mueve, pero huyo de las descripciones largas y farragosas que puedan entorpecer la narración. Un ejemplo es el idhunaico, el idioma que hablan casi todas las razas de Idhún. Hay palabras y expresiones en idhunaico a lo largo del libro. He intentado que todas ellas tengan una coherencia.

Hay una pregunta más por parte del lector, pero desvela parte de la trama así que la he omitido. Era por vuestro bien, pequeños, aceptadlo. Antes de terminar me gustaría volver a citar una frase de la autora en la entrevista, bastante interesante: "La facultad de imaginar, de fantasear, es algo profundamente humano, como lo es la risa o el lenguaje, pero el mundo en el que vivimos, tan pragmático, a menudo desdeña la fantasía por no encontrarle 'utilidad'". Ojo donde nos metemos. Ahí queda.

Eso es todo de momento. Como supongo que no haré ninguna entrada más en lo que queda de año (y seguramente en las primeras semanas de enero, debido a trabajos varios de la universidad), os deseo ahora un FELIZ AÑO NUEVO, y os deseo salud a todos los que me leéis y comentáis mis artículos. Y a los que no, también.

Un saludo,

-Scaramouche-

3 comentarios:

  1. Soy Adrián,

    mientras que escucho el directo 9.0 de Slipknot, estoy leyendo tu articulo y... joder me estan entrando ganas de volverme a leer las cronicas de la dragonlance, aunque tengo un monton de libros en "cola" para leer... leer tu blog me pone los dientes largos, jajajaja no de mala manera, lo digo, por que como tus tipos de lecturas no me disgustan, pues me incitas a comprar libros jodio. Paso con Alatriste, (alaquetriste, la version cinematográfica) solo me he comprado el primero, veremos haber si me gusta o no, la historiadora, etc...
    Pero hay un problema, tengo el libro de Forastera de Diana Gabaldon, os lo recomiendo si os gustan los libros con referencias historicas en la época medieval, es sobre una mujer que viaja al pasado por casualidad, ni siquiera ella sabe como a llegado...no me lo he leido completo aun, pero segun me cuentan , tiene tambien escenas picantonas jejeje
    Tambien tengo el arte de la guerra, no hacer comenta de que va,no?
    Y unos cuantos más, asi que, lo que queria decir, es que por favor, no comentes tantos libros que sino no m caben en casa y encima se quedan sin leer por que no tengo tiempo material leñe XD

    Bueno, que ya vere que hago, un saludo y FELIZ AÑO!!!!!!

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  2. Bueno, el "Arte de La Guerra", como se conoce al tratado de Sun Tzu es un libro muy finito, con cuatro detalles sobre como combatir. Babeuf hizo una comparación de las enseñanzas de Sun Tzu con las técnicas de marketing en su blog.

    Mmhh... lo de viajar en el tiempo así, gratuitamente... es un pelín extraño, ¿no? Normalmente los libros que tratan los viajes en el tiempo siempre plantean el porqué del viaje... habrá que recabar datos sobre el libro de la tal Gabaldón, porque ni siquiera había oído hablar de él ni de ella.

    Anímate a comprarte La Historiadora e Idhún. Sobre todo la saga de Idhún, creo que pega más con tus gustos.

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  3. Soy Adrián,

    El libro de la Historiadora ya me lo compre, esta en mi "cola" de libros.

    LOS libros de Diana Gabaldon, son 5, no me se el resto de los nombres, el primero es el de Forastera. Lo de viajar en el tiempo es al principio, luego te olvidas de como a llegado alli, por que ocurren un monton de cosas. No esta mal

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...y ya veremos qué ocurre después.