24 sept. 2006

El poder del sexo... o de su ausencia.

En el año 411 a.C, un cachondo mental llamado Aristófanes escribió una comedia con el tema de la Paz como telón de fondo. Y digo bien al decir “de telón de fondo”, ya que los últimos estudios arqueológicos demuestran que el cine no se inventó hasta finales del Siglo XIX, y por aquel entonces no existía ni Leslie Nielsen, ni las palomitas ni nada de nada. Así que las películas se hacían en unos sitios al aire libre con las butacas dispuestas en círculo alrededor de un escenario donde salían los actores. Los expertos en la materia denominan a este tipo de instalaciones “teatros” (cuando todo el mundo sabe que los teatros son los sitios donde los cómicos, como Joaquín Reyes o Flipy, hacen sus monólogos, pero en fin...) y tenían la gracia de que siempre todo era en directo.

La comedia del tal Aristófanes se titulaba Lisístrata. Y a grandes rasgos esto es lo que pasaba: Los atenienses y los espartanos se encuentran en guerra, entretenidos en la actividad más común de estos periodos, es decir, clavar cosas afiladas en el otro para que se muera antes que tú. Bien, pues esto no les hace ni puta gracia a las mujeres de los espartanos y los atenienses, que no saben si al día siguiente su marido va a llegar a casa entero o por fascículos. Pero ¿Qué es lo que más desea un hombre tras un duro día de arrancar cabezas con sus propias manos (modelo talibán) a un enemigo? Pues el descanso del guerrero: ¡Woohoo!, ¡Grawrr!, ¡Chú-chúuuuu!, ¡Tiki-taka!, ¡Arf-arf!... y como vienen agotados, después ni conversan con ella (cosa que, según el tópico, a las mujeres les encanta. Chicas, imaginad que las que empujáis sois vosotras ¿Os gustaría tener una conversación abstracto-pastelosa justo después, cuando estáis echando el bofe todavía?). Entonces, una mujer llamada Lisístrata convence al resto de mujeres para hacer lo que se conoce como “huelga de piernas cruzadas”. Hablando en plata, si matas, no mojas, cariño.

Las consecuencias de semejante crueldad por parte de las mujeres no se hace esperar. El guerrero, sin su descanso, pues como que no rinde muy bien en la guerra. Y a lo mejor, ese día no tiene ni ánimo para arrancarle las extremidades a nadie, con lo que se divertía antes...

Claro, poneos los lectores masculinos en el sitio de estos espartanos y atenienses. Hay tres alternativas. La primera es hacer caso a las mujeres y firmar, con lo cual todo se acabaría, volverían a casita y sábado sabadete... La segunda es pasar de la parienta y entrar en un bucle de onanismo frenético que imposibilitaría el avance de los frentes por la aparición de un doloroso escozor en cierta zona. La tercera inspiró a un asiático para hacer una película sobre dos vaqueros que se lo pasan muy bien en la sierra. La verdad es que esta tercera vía es la más completa: es una oportunidad para acabar la guerra confraternizando “profundamente” con el enemigo, puedes seguir teniendo el descanso del guerrero (desvelando una modalidad que no conocías), y lo más importante de todo para un hombre: llevarías la contraria a la parienta. Parece evidente por cual se decidieron.

Así que le salió el tiro por la culata a Lisístrata y sus amigas. Bueno, aunque no todo fue malo. Se quedaron sin marido, pero acabó la guerra. Y por otra parte... si sus maridos probaron la carne... ¿por qué no iban a probar ellas el pescado?. Así acabó la cosa. Pero bueno, esto, repetimos, es una comedia, no es real, igual que El Código Da Vinci, vaya.

Año 2006, Colombia. Las parejas de más de 100, pandilleros, hartos de que estos lleven a cabo las actividades propias de una guerra de bandas (en la mayoría de los casos sigue siendo clavar cosas afiladas en el otro para que muera antes que tú) han decidido seguir el ejemplo de Lisístrata y han comenzado una huelga de piernas cruzadas. Sí señoras, con un par de huevos. Esperemos, eso sí, que estas chicas de Bogotá tengan más suerte que la Lisístrata original y no sólo acaben con la violencia (esto ocurrirá tarde o temprano, de una manera u otra, desde el punto de vista de Aristófanes), sino que mantengan a sus novios a su lado. Paz y amor, esa es la fórmula, amigos. Y sobre todo, mucho, mucho, amor.... (sea quien sea quien te lo de). Pero, ¿qué pasaría si deciden cambiarse de acera los pandilleros? No, eso no pasaría. En todo caso, a los griegos, que eran de una cultura muy atrasada y amorales. Afortunadamente, la moral cristiana y el empeño por mostrar una “buena imagen pública” han hecho que vivamos una era de progreso social donde las personas son perseguidas y marginadas si su opción sexual no es la que indican los valores establecidos... ¿por quién?. Sí, amigos, la Iglesia nos salvó una vez más, después de protegernos de atrocidades como la libertad de prensa, el avance científico, la medicina moderna, el sufragio o los controles de natalidad.

Una vez más, la realidad ha superado (bueno, en este caso igualado) a la ficción. Por cierto, hace unos años se hizo una versión cinematográfica de Lisístrata protagonizada por Maribel Verdú. Es una película española y encima son griegos, que no usaban ropa interior. Teniendo en cuenta estas dos variables, se puede deducir que el “ratio” de tetas en pantalla asciende a cotas espectaculares. En cuanto a ustedes, señores pandilleros de Bogotá, ustedes verán. Si deciden matarse, se matarán todos, pues los que no mueran de un tiro o un navajazo, se matarán de la manera que se matan los solteros... Ordenen sus prioridades.

Un amoroso saludo,

-Scaramouche-

2 comentarios:

  1. Felicidad28/9/06 16:23

    Jelou!

    He seguido el enlace que dejaste en mi página. Me encanta lo que leo aquí y cómo está escrito.

    Seré asidua. Y cuando arregle los problemillas en mi página, ten por seguro que te incluiré en los links.

    Es gratificante leer blogs así de tanto en tanto.

    Un saludete
    Felicidad

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  2. Muchas gracias, Felicidad.

    Es también gratificante que haya gente que tiene blogs maravillosos que comenten en el tuyo.

    Si queréis visitar un fabuloso y oscuro blog; visitad "Arrópame en tu oscuridad", el blog de esta chica de alegre nomebre (jo-jo).

    La dirección es:

    http://kundalah.drimar.com/

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...y ya veremos qué ocurre después.