6 sept. 2006

El cielo está ciego. Está sordo y mudo.


Cuando creé este blog que casi nadie visita puse en la cabecera: Blog sobre literatura. El lugar para discusiones, críticas, recomendaciones sobre obras literarias y un rincón de salida para las pequeñas obras de los que se atrevan. La voz de todos cuenta. Como de momento nadie se ha dignado a poner ninguna "pequeña obra aquí", pues voy a colgar yo una. Pero no mía.

Resulta que esta misma tarde, horas después de completar el anterior artículo, una compañera de Universidad, Irina, me ha pasado algunos archivos vía messenger.

"Leelos y dime que te parecen". Bien, pues están geniales. Lo que ella no sabía cuando me los pasó es que -espero que no tengan Copyright- era que me gustarían lo bastante como para publicarlos aquí.

Veamos un ejemplo. Este poema lo escribió a los 14 años:


Eterna risa callada,
Ruido, dolor,
La noche, la inmensidad,
Todo se mezcla,
Nada se esclarece tras la negra ventana,
Tras el trapo manchado de sangre,
Y una calavera hambrienta,
Titubea entre sombras disipadas ya.
La niebla,
Lo sordo de las cosas,
La pena del alma oscura,
La sucia verdad de la noche,
Cansada de dar alcohol al destino.

Levantad la mano los que no les haya gustado. Mentirosos. ¿En serio no os transmite intranquilidad con sus palabras? ¿Tormento, pasión, desasosiego, angustia? Lo cierto es que no es la primera vez que hace pinitos con estas letras. No señor. Lo siento, Irina, tengo que decirlo: es compositora y letrista. ¡Y qué letras!. Yo tuve la oportunidad de asistir a uno de sus conciertos... aunque como esas letras si que tienen Copyright, no voy a hablar de ellas. ¿En serio no os ha gustado? Bueno, aquí va un poco de prosa:


Un caos de agonía llena mi alma. Todo acabó y yo me quedo aquí, pálida, quieta, sola, llena de un amor que no puedo compartir. En mi interior hay mil voces que gritan heladas sin saber que hacer. Lloro de rabia, pero mis lágrimas se esconden. Están cansadas de asustarse, de pedirme que deje de amarte. No escapan, se quedan agazapadas en el lugar donde te llevo, en el rincón donde me ahogo, donde te odio y a veces te mato, en el lugar donde te siento. Una piedra hambrienta de suciedad cae en mi.

Una lanza se clava en mi sangre y me da muerte. Es ella, es esa esencia que nace cuando el viento juega. Es ese aroma, ese olor que provoca el suicidio de todo aquello que desaparece, de lo que sentiste, de lo que sentimos, de lo que trepa y no llega a ninguna ventana por donde poder colarse.

Una puerta se cierra y el laberinto se queda vacío, lleno de sombras que le causan miedo. Aterrorizado, intenta recorrerse pero no lo consigue, queda atrapado en sí mismo por un niño travieso, juguetón e impaciente que lo quiere recorrer antes.

Ansioso por herirlo, por destrozarlo, el niño juega por sus paredes hasta hundirlo para que nadie más lo pueda recorrer nunca. Tras aquel laberinto hundido se va su vida, sus ganas de querer ser el primero, pues cae al tiempo que el laberinto se hunde.


Unos ojos cerrados, llenos de pena y de sangre caen en un camino de barro y de humedad, de distancia, de lejanía. Se clavan en el suelo y no dejan que la tierra respire. Acaban con ella para que su terreno no pueda ser pisado por otros ojos que no sean ellos mismos. Sus pestañas, absortas en sí mismas, llenas de cristales puntiagudos que amenazan con clavarse en cuanto el parpadeo avise que hay fuego, aquellas se quedan quietas, mientras que el parpadeo queda en un tiempo, en el tiempo justo en que mueren las rosas, las que crecían en aquel camino. Ellas gritan, agonizan y piden a un cielo absurdo e inútil que las perdone la vida. Que su olor y lo que evoca ese olor, aún sirve para las bocas enamoradas, para dar luz a las almas perdidas y para alimentar a los pájaros que se quedan sin alas.

El cielo está ciego. Está sordo y mudo. No quiere escucharlas, no siente sus suspiros no entiende su pena, y las rosas mueren.

Una lágrima de las que no se esconden, de las que por fin salen de mi alma. Una lágrima huérfana y solitaria cae por la rosa más tierna, por la que aún está viva, por la que morirá y sus pétalos empiezan a envejecer. Todas las rosas mueren, igual que moriremos todo, igual que muere el amor.


Una lágrima de las que no se esconden, de las que por fin salen de mi alma. Una lágrima huérfana y solitaria cae por la rosa más tierna, por la que aún está viva, por la que morirá y sus pétalos empiezan a envejecer.

Todas las rosas mueren, igual que moriremos todo, igual que muere el amor.

Bueno, dejad los comentarios con lo que opinéis aquí, pero también en su Space: http://irinamoreno.spaces.live.com/, donde también habla de su música.

Gracias de antemano Irina, por tus dos creaciones y no me mates si las ves aquí publicadas...

Un saludo,

-Scaramouche-

3 comentarios:

  1. Creeo que soy parte de eso que tu llamas "casi nadie visita" me llamo la atencion el titulo del blog y desde entonces (hace 2 dias tampoco tanto) ando por aca ver que tienes de nuevo para la humanidad que nos ignora, debo aclarar que no soy muy amante de la literatura, mas por falta de tiempo, asi que ya que no tengo tiempos como para leer un libro y la gracia de dios me bendice con un trabajo con internet de 2Mb. leere tu blog, asi por lo menos mi cabeza se ejercita un rato.
    Bueno como que ya estoy alucinando un poco asi que "te leo".

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  2. Muchas gracias por ser de ese selecto grupo, amigo. Me agrada ver que te gustó lo que tengo escrito hasta ahora.

    Dios te bendijo con un trabajo con internet de 2 megas (ay, ay, ay, metiéndonos en el trabajo) y con una inquietud para meterte aquí.

    Y no dudes en hacer cualquire comentario o enviar algún relato o loqueseaqueescribassiesqueescribes a capayespadablog@hotmail.com y será publicado. Y recuerda, somos pocos, pero valientes.

    Gracias de nuevo por leerme y un tierno saludo.

    -Scaramouche-

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  3. ¡Qué cosas tiene la tecnología! Resulta que la propia Irina me dejó unos comentarios aquí tras ver sus creaciones aquí puestas, pero por azares de esto del html,resulta que no se han publicado.

    En cambio, si que han llegado a la dirección del blog (capayespadablog@hotmail.com), así que lo pongo ahora yo en este comment.

    "Bueno...qué decirte...que me he quedado muerta cuando he visto que has publicado lo que te mandado...ha sido una mezcla de ilusión y verguenza...GRACIAS!! Ya leeré con más calma las demás cosas que has escrito...y ya pondré algún que otro comentario.

    Un beso!"

    Pues nada, Irina, me alegro de que te haya gustado la idea. Y sí, leete el resto de artículos, que están muy bien (flores, flores...), y comenta, así sómos más gente y tengo mása fans...

    -Scaramouche-

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...y ya veremos qué ocurre después.