12 ago. 2006

Jimmy cogió su fusil: "You see us coming and you all together run for cover!"

Hola, lectores. Ya estoy de vuelta de mis accidentadas vacaciones en Londres. Sí, me ha pillado todo el lío del intento de Al Qaeda de volar aviones y he tenido que pasar con las malditas bolsas de plástico con mis pertenencias como si fuera un criminal. Pero eso ya os lo contaré en otra entrada. Gastar una entrada más en contar algo que trate de literatura me parece ya cachondeo, que hasta este momento era una entrada de ocho que había.

Así que vamos a lo que vamos. No me llevé ningún libro de vacaciones, pero en la T4 de Barajas adquirí uno: Cowboys del Infierno, de Jimmy Massey.

El libro, bautizado así por una canción del grupo de heavy metal Pantera, son las memorias del primer sargento del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos Jimmy Massey.

Arrepentido por muchas de las atrocidades que presenció por parte de sus compañeros Marines (y otras que él mismo cometió), Massey relata las experiencias de su estancia en Iraq y de su carrera militar en general. Es una visión sobre lo que realmente está ocurriendo en Iraq desde el mejor punto de vista posible: los protagonistas.

Comienza el libro con una introducción de la persona que le ayudó a escribirlo: la periodista francesa Natasha Saulnier sobre como se conocieron y los problemas para publicar la historia de Massey, tanto en libro como en artículos en distintos periódicos siempre intentan evitar un asunto tan espinoso en el seno de la sociedad americana. Imaginad el mal humor del pentágono si uno de sus marines empieza a contar las burradas que hacían él y su compañía en Iraq cuando están tratando de tapar todos como pueden.

Desde pequeño Massey quería ser un Marine, un soldado. “Quería ser como Rambo” según sus propias palabras. El joven Jimmy se alista en los marines y pasa un auténtico calvario de entrenamiento físico y, como él cuenta, acondicionamiento mental. “Nos enseñaban a ser asesinos”. Cuando termina su entrenamiento descubre un potencial tremendo para reclutar a otros Marines, así que le destinan a varias oficinas de reclutamiento. El duro trabajo que desempeña empieza ya a hacer mella en su vida sentimental. Su trabajo peligra tras unas irregularidades cometidas en el reclutamiento de algunos aspirantes. Deciden no despedirle y darle una última oportunidad: Iraq.

Aquí es donde empieza lo verdaderamente interesante y crudo del libro: la convivencia y la dura vida de un marine en un país hostil y desértico. La camaradería, sí, pero también las marchas interminables y pasar la noche al raso. En el libro se ofrece un retrato bastante cercano de los marines, los compañeros de Massey, cuyas únicas ansias con matar iraquíes y follar. Como lo segundo no pueden cumplirlo, pues se concentran en las ganas de matar. Los propios mandos intentaban hacer convencer a los soldados de que acabar con civiles no es malo, pues todos son enemigos, y de hecho les instigaban a hacerlo. Para muestra un botón:

“Cuando te han entrenado para matar pierdes tu sentido del amor” o “Ahora puedo decir honestamente que los marines son, probablemente, las peores personas que he conocido en mi vida”

O un diálogo entre Massey y su superior, el Capitán Schmidt:

-¿Está usted bien sargento?
-No, señor. No me encuentro bien.
-¿Por qué?
-Hoy ha sido un mal día. Hemos matado a muchos civiles inocentes –respondí sin dudar.
-No, hoy ha sido un buen día –dijo él con voz autoritaria y, antes de que yo pudiera responder, se alejó con aires de superioridad

Finalmente la experiencia en Iraq termina con un trastorno de estrés postraumático y decide contar lo que vivió en este libro, un testimonio desde dentro de las atrocidades que los Marines cometen en Iraq a diario. En el prólogo de su libro, Massey cuenta “la historia de su desengaño” como él la llama y la situación actual:

"Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los Marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el ejército me llamaban “Jimmy el Tiburón”"



Así que recomiendo este libro a todos aquellos que quieran una visión cercana a parte de los horrores de la guerra más tristemente famosa de los últimos tiempos. Cruel, sin tapujos ni edulcorantes, tal y como lo vivió un hombre arrepentido de lo que hizo y desengañado, que creía que ser Marine era el sueño de su vida.
-Scaramouche-

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