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lunes, noviembre 16, 2009

Victimismo á la Ramoncín

Atención al vídeo:



Bien, vayamos por partes.

-La AJA no se limita a hacer que cierren canales de otros medios, como fue el de El Jueves: visitad ESTE ENLACE.
-Ramoncín es una marca. Supongo que su asesor le imagen le dijo que no podía utilizar las palabras "institución", "patrimonio de la humanidad" o "verdadera religión" para definirse.
-Si hay "injurias y calumnias" contra tu persona, Ramoncín, tomarías medidas legales y no harías esto. Y no puedes decir que en la SGAE no os gusta eso.
-Por favor, todos los que habéis visto el vídeo, ¿habéis oído lo de que va a dar marcha atrás y va a pedir que restauren en canal de El Jueves? Bien, pensaba que estaba drogado o algo así. Por si acaso el chaval es olvidadizo, se lo vamos a recordar aquí cada cierto tiempo.
-"¿Por qué la gente te odia, Ramoncín?", "Cualquiera que tenga un gramo de cerebro me quiere". Supongo que quiere decir cualquiera que tenga exactamente un gramo de cerebro, no más.


-Además, que a Ramoncín sólo le quieran los que el considera que están en este grupo, es una "verdá ojetiva, el resto es relativo".
-Cuando le dicen que la SGAE es el bicho que muerde en el bolsillo a todos, entonces ya no quiere saber nada ni entrar en el debate.
-4.26: Babita labial.
-De repente sale con que unos padres tardaron casi seis meses en retirar las imágenes de su hijo deficiente chapoteando en un charco. Habiendo aprendido de sus errores, Youtube ahora quita los vídeos de deficientes mentales en cuanto reciben un mail de la AJA.
-Y para culminar, amenaza final: "más pronto que tarde, todos se sentarán en el banquillo".
-No se qué de subir porno casero a Internet.
-Susana Griso ve un vinilo y flipa en colorines.

Propuesta de ejercicio: juzgue usted la catadura moral y la capacidad intelectual del sujeto con los datos proporcionados.

miércoles, noviembre 11, 2009

Ramoncín dirige una caza de brujas que enorgullecería a McCarthy

Leo en Escolar.net lo siguiente:

Un saludo para la Asesoría Jurídica de las Artes, que me estará leyendo. ¿Que quiénes son estos señores? Pues AJA es un bufete contratado por José Ramón Martínez Márquez (en adelante, el Artista) que se dedica a navegar por Internet a la caza y captura de webs donde se hable mal de su señorito. Si tomas el nombre del Artista en vano puede que AJA te lance un torpedo, por pirata. Este miércoles, la revista El Jueves probó sus cañones: se han quedado sin su canal de vídeos en YouTube por hacer chistes sobre el Artista. AJA protestó ante este portal, propiedad de Google, y como los gringos también son de los que primero disparan y después preguntan, YouTube borró todos los vídeos de El Jueves y cerró su cuenta por una “infracción reiterada de los derechos de autor”. Estos abusos de Google, tan habituales, darían para otra columna.


Sí, amigos. El figurilla de la SGAE tiene su propia inquisición para perseguir a aquellos que, haciendo uso de la libertad de expresión protegida por nuestra Constitución, critican a alguien que por sus acciones se ha hecho mofable.

Para contestar, en El jueves han producido el siguiente vídeo:



Esta gente no termina de entender que es ponerle vayas al campo. Sus amigos políticos (títeres) podrán aprobar todas las leyes que quieran para seguir beneficiando a cuatro millonarios que intentan alargar la vida a la vaca de la que chupan desde siempre, en lugar de buscar otros modelos de negocio; y Ramoncín podrá seguir actuando como la Gestapo o la Inquisición o montar una caza de brujas como la del senador McCarthy, que el imperativo tecnológico y social es imparable. Y ellos saldrán perdiendo.



En Público cuentan con más detalle el asunto:

Ramoncín consigue cerrar el canal de El Jueves en Youtube. Así lo informa la revista de humor en su página web. El cantante "denunció a Youtube que salían dos vídeos suyos y nos han cerrado el canal", ha dicho a Público un portavoz de la revista.

"Parece ser que Ramoncín tiene una asesoría jurídica que se dedica a buscar por Internet cualquier mención a él que no le guste para eliminarla". El despacho jurídico que José Ramón Julio Martínez Márquez, Ramoncín, ha contratado para esta labor tiene el pintoresco "nombre de Asesoría Jurídica de las Artes".

Público se ha puesto en contacto con este gabinete, pero han declinado hacer ningún tipo de declaración porque el responsable de la denuncia está de viaje.

Cuenta el Jueves que el cantante, más conocido últimamente por su actividad como punta de lanza de la SGAE que por sus trabajos profesionales, denunció un vídeo que estaba colgado "desde hace 3 años y otro de hace un par de semanas". Los dos vídeos denunciados por Ramoncín se trataban de un sketch sobre el nombre del artista y otro sobre descargas ilegales.

La intervención de Ramoncín, en opinión de la revista, ha sido clave para que Youtube cerrara la cuenta. "Youtube tampoco nos ha ayudado, precisamente", aseguran. "Asumamos que los dos vídeos que Ramoncín ha denunciado (vídeos en los que en ningún momento se le insultaba) son inadecuados [...], nos podría haber quitado sólo esos dos, sin embargo [...] nos han borrado la cuenta entera".


Es igualmente criticable la actuación Youtube, que, como bien dice Escolar, dispara antes de hablar. Hace poco, sin previo aviso, Blogger borró todos los enlaces de Megaupload de Seriesgringas. Mi pregunta es ¿qué lleva a las empresas que publican contenido de usuarios a ponerse del lado del copyright holder sin dar tiempo a defenderse al usuario? ¿Tienen encima la misma presión y el mismo miedo por acciones como la de la SGAE?

Parece que los viejos moribundos tienen instaurado un reinado del miedo en la era digital. Pero bueno, son viejos moribundos. hasta entonces, buenas noches y buena suerte.

sábado, noviembre 07, 2009

Masones y telepatía

El símbolo perdido - Dan Brown

Tras una ausencia de cinco años después de escribir El Código Da Vinci, Dan Brown ha vuelto con una nueva novela y la misma fórmula. Antes de empezar la crítica del libro me gustaría hacer una defensa del autor. Mucho se ha dicho de Dan Brown, últimamente nada bueno. La crítica y los lectores han sido profundamente injustos con él, por no decir absolutamente hipócritas.

Allá por 2004 Dan Brown era prácticamente una deidad, idealizado por lectores a lo largo y ancho del globo que creían palabra a palabra todo lo que se decía en El Código Da Vinci, sin importarles la advertencia de la primera página que indicaba que es un libro de ficción. Y así se multiplicaron las ventas de la obra en todo el mundo. Pero lo peor estaba por venir.

Brown se convirtió en la gallina de los huevos de oro de las editoriales, que comenzaron una explotación masiva a raiz de el gran éxito de El Código. Aparecieron libros como Las claves del Código DaVinci, Diccionario de El Código Da Vinci o Toda la verdad sobre El Código Da Vinci(títulos reales). Y así hubo un tiempo en el que sólo había dos cosas en las librerías: El Código Da Vinci y autores buitres dispuestos a aprovechar el tirón para hacer dinero con libros escritos a última hora y con una investigación burda y chapucera, por no hablar de que investigaban sobre algo ficticio.

Entonces, un grupo de iluminados de repente se dio cuenta de que El Código Da Vinci era una novela mediocre -¡sorpresa!-. Comenzaron a criticar los “fallos de investigación” de Dan Brown, vil archienemigo de la humanidad que intentaba alejarnos de la verdad ocultándola tras la neblina de la confusión y la mentira. Este fenómeno fue especialmente intenso en España, donde la gente pasó de beber birra viendo Gran Hermano y los fines de semana ir al Carrefour en chándal por la mañana y a bailar reggeaton por la tarde a vestir jerseys de cuello alto y beber vino frente a una chimenea, escuchando a Mozart y discutiendo sobre la profundidad psicológica de los personajes de la narrativa rusa. ¡Qué listos nos volvimos de repente!

Y ahora pasemos a hablar del nuevo libro, El Símbolo Perdido. Dan Brown, siendo un escritor del montón como es y sabiendo que no tiene ni los recursos ni la experiencia de otros autores, suple sus carencias con tramas narradas de manera cinematográfica (aunque a veces algo forzadas) y con misterios que enganchan al lector. Lo oculto siempre ha interesado al ser humano y es lo que Brown explota a conciencia. En este caso, en vez del Priorato de Sión, son los masones.

La otra mitad de los libros de Brown, junto con los misterios y las conspiraciones centenarias es la incorporación de tecnología punta, influencia de la ciencia-ficción más light actual. En este caso, Brown habla de la Ciencia Noética, una rama prácticamente desconocida y criticada por muchos científicos que combina ciencia con poderes telepáticos. Toda esta mezcla hace que el libros sea uno más en toda la carrera de Brown: conspiraciones, ciencia y religión.

El Símbolo Perdido es, como lo fue El Código da Vinci, una novela de ficción entretenida y punto. No es la cúspide de la literatura moderna y adolece de muchos fallos, pero tampoco es pura basura, que es lo que dirán en un tiempo los detractores de Brown. Es un buen producto de consumo para leerlo una vez y punto y disfrutar sin preocupaciones y en eso, el libro aprueba con muy buena nota. Quien busque algo más allá se decepcionará.


Publicado en Lasemana.es

viernes, noviembre 06, 2009

Fue el Emule lo que jodió a Mozart

Ojo: declaraciones de nuestra Ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde Masiadocerebro.

"Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor"

¡BAM! ¿Cómo os habéis quedado? Mu rico, ¿eh? Además de ser una gran guionista, nuestra ministra se ha ganado a pulso su cartera con su culturilla general.



La pregunta es: ¿a quién perjudica el libre intercambio de música por Internet de canciones de Mozart? ¿Al músico vienés, muerto en 1791, o a los que se lucran con sus derechos?

"Pero Scaramouche, ¿cómo va a tener Copyright una música tan ligada a la cultura, tan influyente y de tanto valor artístico y humanísitico como la obra de Mozart? Además, hace más de 200 años que murió, ¿quién puede, legal o éticamente, lucrarse de esto?"



¡BAM! (otra vez). Una pequeña captura de una búsqueda que he hecho en el repertorio de la SGAE.

Creo que a los que mejor le viene tener una ministra tan incompetente es a los Copyright holders. Así pueden hacer las leyes a su medida. De hecho, ¡qué coño!, que gobiernen ellos directamente, que la democracia es un obstáculo. Habría que empezar una campaña más hardcore para derrocar al gobierno y crear una dictadura basada en extender la estupidez y la mentira por todas las clases sociales. Por favor, que empiecen ya con el slogan "Cada vez que votas o piensas, estás robando cultura".

Señor, qué país...

Fuente: Público.es

jueves, octubre 29, 2009

España está en crisis.

En crisis intelectual, digo. Lo de la economía ya va suficientemente de culo como para quedarme yo aquí en Inglaterra un tiempo (no os digo más).

¿Adivináis a quién le han dado el premio ondas al mejor presentador?

A esto:




Efectivamente, Jorge Javier Vázquez se lleva el Premio Ondas al mejor presentador del género controvertido. Muchos de vosotros diréis que lo de "género controvertido" es un eufemismo de "telebasura", "puta mierda", "bilis hedionda", "putrefacción mental", etc. Él, en cambio, tiene otro nombre para lo que hace:



Neorrealismo televisivo. Con dos cojones y un palito, Jorge Javier.

miércoles, octubre 28, 2009

Falcones busca su estilo

La Mano de Fátima - Ildefonso Falcones

Antes de ser un autor de best-seller de rápido ascenso al estrellato perteneciente a la interminable remesa a rebufo de El Código Da Vinci de Dan Brown, Ildefonso Falcones era abogado. Teniendo esto en cuenta y que es un novato en el mundo editorial, no debería sorprender que el autor no variara mucho la fórmula de su éxito.

Su primer libro, La Catedral del Mar, enmarcado en el siglo XIV, alternaba el relato de la vida de su personaje principal con la construcción de una catedral. La Mano de Fátima se basa en las mismas claves que hicieron triunfar a su predecesor: fidelidad y buena ambientación histórica y una narración ágil trufada de descripciones; además de algún ingrediente original como es una recurrente historia de amor que rompe las barreras de los prejuicios y la cultura.

Sus críticos dicen que Falcones ha cambiado la catedral cristiana por las mezquitas árabes, pero lo cierto es que, basándose en una fórmula de éxito similar, ha creado una historia que tiene bastantes diferencias con la Catedral del Mar (mensaje para Dan Brown: se puede hacer lo mismo pero con diferencias).

No obstante, a lo largo del libro podemos notar que a Falcones le faltan cosas por pulir, como por ejemplo la definición de su estilo. Normalmente los autores de éxito actuales optan por un lenguaje ágil y sobrio, frente al abigarramiento preciosista de antaño. Esto es una norma general que no siempre se sigue y, por supuesto, hay escritores que deciden cuidar más la forma. Con lo cual, hay tres opciones: o un lenguaje sobrio, o un lenguaje preciosista o una mezcla propia del autor que sea su firma personal, algo muy difícil de conseguir y que da la sensación de que era lo que La Mano de Fátima ha intentado.

El problema es que hay partes en la novela de Falcones que dan la sensación al lector de que el autor no sabía qué estilo ha querido darle. Y hacer la mezcla perfecta y personal de cada uno es difícil; confiemos en que en la tercera novela se acerque más al toque perfecto, ya que La Mano de Fátima no es tanto una amalgama de estilos como un revoltijo.

Aun así, es una buena novela para pasar el rato, leer en la tumbona... perdón, en el sofá con la calefacción puesta y entretenerse. Recomendada si al lector le gusta leer por simple y pura diversión y se quiere alejar un poco del patrón a la Brown que domina el panorama desde 2004 aproximadamente y que ahora está en franco declive.



Publicado en Lasemana.es

Pequeño parón

Últimamente ando un poco liado con los temas de la uni y otros asuntos, pero en breve haré una entrada interesante...

...en cuanto encuentre un tema interesante.

Entre tanto, podéis leer mis críticas literarias de Lasemana.es, que iré posteando periódicamente en Capa y Espada.

Aquí tenéis la que se me olvidó colgar la semana pasada: La Amenaza de Andrómeda, de Michael Crichton.